sábado, 31 de mayo de 2008

Colgados del cielo, con los ojos cerrados

He aquí dos bonitos foto-montajes sobre mi ciudad que he encontrado en Internet, ambos con canciones interpretadas por la malagueña Pasión Vega, una de mis cantantes fetiches. Lo primero, felicitar a sus dos autores.

El primero lleva como música de fondo "La Habaneras de los Ojos Cerrados" canción creada por Antonio Martínez Ares para su disco "Pasión Vega", siendo su interpretación en el Pregón del Carnaval del año 2006 la que originó la separación artística de ambos... ¡Una Pena!

Solo escuchándola "con los ojos cerrados", como dice el título, un gaditano puede recordar de memoria todos los rincones de la ciudad que ella se citan....

Si Vd. es de Cádiz...oígala como un ciego.. pero, después de ver el vídeo.. Eh!!!

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El segundo, con la canción "Colgados del Cielo", del mismo autor e intérprete, perteneciente al disco "Banderas de Nadie". En ella narra el amor imposible entre Lorenzo y Catalina, vamos, el Sol y la Luna, ya que cuando Catalina se asoma al cielo de La Caleta, Lorenzo se zambulle en sus aguas tiñendo el cielo de un rojo intenso por su dolor... sueñan con algún día vivir ese romance "colgados del cielo"... ¡Quizás para el próximo eclipse de sol, planeen escaparse juntos... quien sabe!

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miércoles, 21 de mayo de 2008

Ella es Amarilla....

Post que dedico a todos esos padres que, poniéndose el mundo por montera, cumplieron su deseo y no esperaron a que viniera un hijo o una hija, se fueron a buscarlo/a... si hiciera falta hasta la China.

Pasodoble de la chirigota de Manolín Galvez "De la India Misteriosa, Los Eduardos..." (2006), se llama "Con sus ojitos"... ¡Qué bonito llevar grabado en la piel el color de mi equipo... !

Pál que no lo sepa, lo de los Eduardos..., pues son unos señores que tenían la chaquetilla corta y el "ya me entiende" largo (obsérvese los bajos de las bombachas)

Va para todos los amarillos y amarillas de Cádiz, pero sobre todo, se la dedico a LAURA, la hija de mi compañero Manolo:


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Con sus ojitos dice que ella no es de aquí,
más rajaditos como si viviera un sueño,
se la trajeron desde cerca de Pekín
y en su cunita no venía ni un muñeco.

Está creciendo y hay que verla disfrutar,
sin ser consciente de la suerte que ha "tenío",
ya que su piel no desentona en un lugar,
donde se rinde todo un culto al amarillo.

Ella es amarilla como Luna clara.
Ella es doradita
como la arenita
con que llena sus manitas
cuando juega por la playa.

Ella es amarilla, igual que su equipo
y su camiseta siempre lleva puesta
la tarde de los domingos.

Si ella viene de una tierra
donde vive el Sol naciente,
hoy admira en la Caleta
el Sol que se duerme.

En la China no lo saben,
despreciaron a un tesoro
y aquí en Cádiz a sus dos padres
los vuelve locos, los vuelve locos.

martes, 13 de mayo de 2008

Conociendo Cádiz

Aquí cuelgo tres bonitos videos que espero sirvan para dar a conocer mi ciudad a quienes no hayan estado nunca. Pertenece a una serie elaborada por Canal Sur denominada "Andalucía es de Cine" :

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miércoles, 7 de mayo de 2008

Fermin Salvochea "El Alcalde de los pobres"

El dirigente anarquista gaditano, Fermín Salvoechea y Álvarez, nació en el seno de una familia burguesa progresista de Cádiz, en 1842 en la calle Fernando García de Arboleya, hoy Plaza de Viudas, de una familia de origen navarro. Su abuelo paterno se había establecido en Cádiz para dedicarse al comercio. Su madre, Pilar Álvarez, era prima de Juan Álvarez Mendizábal, presidente de gobierno y autor de la desamortización eclesiástica de 1835. Se distinguía por su inteligencia extraordinaria y por las cualidades valerosas y caballerescas de su carácter, que dejaba entrever desde su infancia. Su madre, mujer admirable, le refería en su niñez las leyendas y tradiciones de la ciudad de Cádiz, tan ricas y fantásticas como un capítulo de "Las mil y una noches" y el pequeño Fermín la escuchaba leyendo las palabras en sus labios. Esas historias románticas ejercieron profunda influencia sobre el muchacho y a menudo recordaba, en medio de su vida tormentosa, aquellas horas felices.

El niño Fermín estudió en el prestigioso colegio de San Felipe Neri hasta 1858. A los 15 años su padre, siguiendo las tradiciones de la burguesía mercantil gaditana a la que pertenecían, le envía a Inglaterra para para que perfeccionase sus conocimientos del idioma inglés y continuara sus estudios comerciales, permaneciendo en Londres y Liverpool cinco años. Pero, al parecer, se dedicó más a estudiar los problemas sociales de la época que los mercantiles. Leyó las obras de Owen, Paine y Berdlow.

Regresa a Cádiz con 21 años, pero hecho un comunista y un ateo, con ansias de reformar la sociedad, influido por las doctrinas del socialismo utópico. Se hace conocer por su tolerancia y generosidad.

Tuvo una participación activísima en las empresas más arriesgadas y su valor personal, su espíritu de sacrificio, lo convirtieron poco a poco en uno de los dirigentes más capaces y de mayor influencia en el movimiento republicano. Salvochea era rico, sumamente rico; se decía que su padre poseía una fortuna de tres millones de pesetas de la época, pero Fermín vivía modestamente y se valía de su riqueza como fondo para la causa revolucionaria.

Contactó con Paúl y Angulo y otros seguidores de Fourier, fundando el periódico El Demócrata Andaluz, desde el que defendió los derechos civiles de los presos políticos encarcelados en el castillo de Santa Catalina y San Sebastian en Cádiz, donde quedaban encerrados durante algún tiempo , antes de que fuesen enviados a su destino, normalmente a la isla guineana de Fernando Poo o a Manila. Salvochea los visitaba a todos y tenía para cada cual un buen consejo y alguna ayuda.

También colaboró con Prim, Salmerón y Sagasta cuando éste era opositor, participando en la Revolución de 1868, también llamada La Gloriosa, que destronó a Isabel II. Ésta comenzó el 18 de septiembre en Cádiz, propagándose por toda Andalucía. Formó parte de la Junta Revolucionaria de la ciudad, y en diciembre de este año dirigió un levantamiento contra el Gobierno provisional al que acusaba de traición a los ideales de la Revolución, pues mantuvo el sistema político, aunque con un regente en lugar de con monarca.

Encarcelado por ello, fue liberado con la amnistía de 1869, pero en octubre dirige una nueva conspiración, ahora de carácter federal que, fracasada, le llevó a refugiarse en Gibraltar. La llegada y renuncia de Amadeo de Saboya y la proclamación de la I República propician su regreso.

Fu elegido alcalde republicano de Cádiz en 1873. Como alcalde, Salvochea trabajó mucho por el embellecimiento de la ciudad, convirtiéndola en una de las más hermosas de España y estableció también algunas reformas útiles en la administración política. Pero no duró mucho tiempo en su cargo porque en julio de 1873 estalló en España la revolución cantonalista y Salvochea fue uno de los primeros en tomar el fusil en la mano para la conquista de la igualdad económica y la autonomía local.

En junio, al deteriorarse el gobierno por las diferentes proclamaciones cantonales, preside el cantón federal de Cádiz entre el 19 de julio de 1873 al 4 de agosto del mismo año.

Tras la restauración monárquica (1874), es condenado a cadena perpetua y recluido en el peñón de Vélez de la Gomera, frente a las costas rifeñas, donde permaneció hasta su fuga en 1885.

Con la amnistía promulgada a la muerte de Alfonso XII por la regencia de María Cristina, regresó a España desde el exilio. De nuevo en Cádiz, es ya todo un símbolo del espíritu de revuelta andaluz, federal y cantonalista. Ganado pronto por el anarquismo fundó el periódico anarquista "El Socialista". En 1890 y 1891 organizó las huelgas obreras en favor de la jornada de ocho horas, a consecuencia de lo cual fue condenado a dos meses de cárcel, pero se consiguió la jornada de nueve horas y un aumento de salario de un real por jornal.

Tras la invasión de Jerez de la Frontera por los jornaleros del campo en 1891, fue acusado de ello y condenado a doce años de cárcel, pero en 1899 en medio de la postguerra fue indultado. Tras una estancia en Madrid donde colaboró con en diarios como El Liberal, El Heraldo y El País, y escribió artículos para la Revista Blanca, anarquista y de gran difusión en Andalucía. Inspirado en el desastre colonial escribió La contribución de sangre en 1900, y en 1907 se instaló de nuevo en Cádiz, donde moriría este mismo año.

Comprometido con los pobres hasta la médula, no se limitó a predicar la ideología más avanzada de la época, sino que dio ejemplo de generosidad en su vida cotidiana. Si veía por la calle a alguien pasando frío, se quitaba su abrigo y se lo daba.

Estableció la jornada máxima de ocho horas para los obreros y aumentó sus salarios mínimos. Prohibió los impuestos sobre los productos elementales de consumo, como pan y jabón. Eliminó el servicio militar forzoso. Estableció la enseñanza gratuita para todos y convirtió edificios ruinosos en ateneos obreros.

Llama la atención que, siendo él ateo, acompañara a misa todos los días a su madre y la recogiera en la puerta, sin entrar en la Iglesia, e incluso, tomaba café a diario en el Bar El Baluarte, en la calle Rosario, con un cura amigo suyo.

El llamado “Alcalde de los pobres”, murió el 28 de septiembre de 1907 con 65 años tras lesionarse la espalda al caer de la mesa donde dormía, porque días antes le había dado su cama a un pobre. Incluso en su lecho de muerte mantuvo sus ideas. Así se cuenta que en la víspera de su fallecimiento, Salvochea, agonizando rodeado de su familia y amigos, en un determinado momento, un familiar aludió a la resurrección de Lázaro y Salvochea aprovechó para reiterar su ateísmo: 'De ser cierto ese milagro', dijo, 'probaría que Jesús no era bueno porque debería de haber resucitado a todos los muertos del pueblo'.

La profunda humanidad de este personaje, a quien Lerroux calificó de 'Cristo anarquista', le granjeó tanto cariño de la gente, que a su temprana muerte, 50.000 personas se echaron a la calle para rendirle homenaje, mostrando el dolor por la pérdida de alguien muy querido. Durante el entierro, inesperadamente empezó a llover a cántaros cuando la comitiva pasaba al lado del Ayuntamiento. El alcalde ordenó que entrasen en el Ayuntamiento diciendo “Esta es su casa. Que no salga de ella hasta que no acabe la lluvia” .

Al ser depositado en la fosa el cadáver, millares de bocas exclamaron: "¡Viva la anarquía!".

Hoy en día se sigue hablando del “Espíritu de Salvochea”, transposición histórica de lo que supuso para la ciudad. Su figura sale de manera recurrente, y desde una perspectiva localista en los Carnavales. Una fracción de la hinchada del Cádiz C.F. se denomina a sí misma, "Columna Salvochea". En la actualidad, el Ateneo Libertario de la ciudad, un instituto de Enseñaza Secundaria y una asociación de vecinos llevan su nombre. Todavía hay en Cádiz, quien deposita flores en su tumba.

Su tumba será la única que permanezca en el territorio de Cádiz, junto con la de Falla y Pemán (estos enterrados en la cripta excavada, en parte, en la roca bajo el altar mayor de la Catedral Nueva), tras el cierre del Cementerio en la capital, dedicándole una nueva sepultura, que esta vez se pretende sea de verdad eterna, frente a su casa natal.

El pasado año se conmemoró el centenario de la muerte. Un gaditano histórico, adelantado política y culturalmente al tiempo que le tocó vivir. Ninguna televisión nacional se acordó de él, ...ni falta que le hace.

No nació en Madrid, o en Barcelona, o en Bilbao, o en Valencia, o en Sevilla.... si no, ya habría tenido un Centenario en condiciones, con actos rimbombantes, con presencia de todos los ministros y de sus satélites, listos para la foto.


Además, estoy segura que odiarías esos falsos honores, y al verlos, te revolverías en tu tumba, te levantarías y con un buen corte de mangas les dirías : "Anda y que os den", te darías la vuelta y tomarías la calle arriba sin mirarlos a la cara.

Prefieres lo que hay, es decir, que tu figura siga viva en muchos corazones, sobre todo jóvenes. Ojalá los políticos supieran aprender de tí, pero tu tenías una ideología en la que creías... y esas personas, a los jerifaltes de hoy, tener principio solo les provoca miedo.


Sirva este post para darte mi modesto homenaje : ¡VIVA TU ANARQUÍA!

sábado, 3 de mayo de 2008

Las Torres Miradores de Cádiz

Cádiz conserva 126 torres, reflejo del esplendor comercial que alcanzó su cénit a lo largo del siglo XVIII. Para los comerciantes de Indias las torres-miradores, herederas de la tradición arquitectónica civil islámica, cumplían una doble misión de lugar de recreo y de puesto de observación de lo que ocurría en el puerto. La ciudad dispone, además, una sólida defensa amurallada, levantada tras el saqueo del Conde de Essex, cuyas garitas confieren a Cádiz esa fisonomía caribeña que la hermana en la imaginación con San Juan de Puerto Rico y La Habana.

Las torres más antiguas pertenecen al edificio levantado por Don Diego Barrios en la actual plaza de San Martín (Barrio del Pópulo) que data de 1685 (torre de terraza), llamado popularmente la Casa del Almirante, ya que Don Diego era el almirante de la Flota de Indias. Se trata de una casa-palacio de estilo barroco, que actualmente está en proceso de reforma para transformarla en un Hotel de cinco estrellas.

Se distinguen cuatro tipo de Torres : De Garita, De silla o sillón, De Garita-sillón y De Terraza.

Las Torres de Garita.

Es el tipo más extendido; se llaman así por que el comerciante subía hasta ella a través de una escalera de caracol y, ayudándose de un potente telescopio, vigilaba el movimiento en la Bahia a través de unos pequeños agujeros realizados en la cupulilla.


Como ejemplo, podemos poner cuatro: la Casa de las Cinco Torres en la Plaza de España, la Casa de las Cuatro Torres en la plaza de Argüelles, situadas en ambos casos frente al Puerto gaditano, y, por último, la Casa de Pemán en la Plaza de San Antonio

Las primera forma un vistoso conjunto urbanístico y pertenecen a cinco
edificios adyacentes, aunque su similitud y la restauración exterior de los mismos pudiera hacer pensar que forman parte de un único edificio. Estas cinco tienen planta cuadrada, excepto la situada haciendo esquina, que es poligonal, y están construidas en madera y zinc.




Por el contrario, las segundas fueron levantadas entre 1736 y 1745 por iniciativa del comerciante sirio Juan de Fragela, que quería hacer ostentación de su fortuna, pero chocó contra la normativa municipal que permitía sólo una torre por casa. Entonces decidió abrir hasta cuatro puertas de entrada, para que pareciera que se trataba de varios edificios adosados. Estas conservan la vistosa pintura roja alrededor de sus ventanas, simulando marcos de lacería
Por último, la torre de la Casa de Pemán, propiedad hoy de la Entidad Cajasol y que será sede del Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812 hasta el año 2012.

Las Torres de Terraza se llaman así por su planta rectangular. Pertenece a este grupo La Torre Tavira, parte del Palacio de los Marqueses de Recaño, hoy en día Conservatorio de Música y Danza de la ciudad, y que fue la torre vigía oficial del Puerto a lo largo de dos siglos, así como uno de los edificios más emblemáticos para los gaditanos. A ella se llega siguiendo el tiralíneas de la calle Sagasta hasta Sacramento y está situada en el punto más alto de Cádiz. En su interior existe además una Cámara Oscura desde donde se puede contemplar toda la ciudad. Debe su nombre a su primer vigía: Don Antonio Tavira.


También es de este tipo la que dispone esta casa de la C/ Valverde, 10, recientemente reformada :



Por ultimo, estarían las torres de sillón y de garita-sillón. Se llaman así porque su perfil recuerda el de esos objetos al tener la planta del cuerpo superior menos superficie que la inferior, variando si terminan en garita o no.



La única torre-mirador rematada por una terraza de planta octogonal, es la conocida como La Bella Escondida. Sólo es posible verla desde las alturas y cuenta con una profusa decoración cerámica, algo deteriorada, que recuerda la gran influencia mudéjar en el barroco andaluz.









viernes, 2 de mayo de 2008

La emoción de cantar en el Teatro Falla

Pasodoble de presentación de la comparsa "La Banda del Capitán Veneno" de Juan Carlos Aragón Becerra (2008), que ha pasado desgraciadametne a la historia por haber sido el primer pasodoble "robado" y colgado en Internet antes de su debut en el Gran Teatro, como muestra de lo que hace alguien que desprecia el Carnaval y el trabajo de muchas personas. En el narra lo que ese individuo/a no sentirá nunca, la emoción de cantar en "La casa de los ladrillos coloraos" en la noche de la Final. Con un tipo que me recuerda al Sargento Pepper y la Banda de corazones solitarios de los Beatles, se presenta esta comparsa envenenada por el veneno del Carnaval. En su forillo los cuatro pilares de Cádiz : El Carnaval, la Semana Santa (representada por el Nazareno), el Cádiz CF (representado por Mágico González) y La Caleta. Aragón vuelve al Falla, de punta jurado y es el único miembro de la Banda disfrazado en negro.

La primera versión está cantada a dos voces (tenor y segunda); abajo del todo está tal y como se cantó el primer día en la sesión de preliminares del concurso. ¡Que disfrutéis!

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Si caminito del Falla, el corazón te palpita
de esa manera canalla, que rompe y estalla igual que un cañón.
Es que mil cosas bonitas van a pasarte esta noche.
Sentirás que por fin a tu puerta otra vez han llamado los dioses.

Te lo digo paisano porque yo viví una noche de esas,
no quedaban más gritos que el de nuestras manos
llamando a la suerte, ni más miedos que ver
como a cada mujer le temblaban las piernas.

Abra ese telón,
que la función ya no se puede alargar más,
que ya no queda libre un palco, ni un rincón,
que está acabando con nosotros la Final.

Abra ese telón,
que el corazón me está volviendo a palpitar,
que no me acuerdo ya de la presentación,
ni de los dos cuplés que vamos a cantar.

Y entre las negras y calientes bambalinas,
cuando gritan campeones,
por quince los corazones,
sus latidos multiplican.

Y mira si lo que te acabo de contar
fue más bonito y más tremendo que ganar esta final
y más divino y celestial ¡ay, queridísmo paisano!
Que loquito de envidia, hasta Dios esa noche
volvió a hacerse hombre por ser gaditano.

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