martes, 29 de abril de 2008

El Carnaval de Cádiz en el Siglo XX (II)

A principios del siglo XX, con el alcalde Cayetano del Toro, la organización del Carnaval se reforzó, adornándose la ciudad con fantásticas iluminaciones y exornos extraordinarios en los que destacó la obra de Antonio Accame, se potenciaron también desde el Ayuntamiento los bailes de máscaras, las cabalgatas, los concursos de disfraces y de agrupaciones, fiestas infantiles y actuaciones callejeras.

El periodo entre 1920 y 1936, abarca un periodo de madurez de las agrupaciones. En éste podemos situar a autores como Manuel López Cañamaque, el autor más prolífico del Carnaval, Suárez, Trujillo, Ponce, "El Batato"...

Los Carnavales de 1936 fueron los últimos que se celebraron antes del comienzo de la Guerra Civil, porque esta comenzó el 18 de julio. Durante la guerra, el 5 de febrero de 1937 se publica el Boletín Oficial del Estado que dos días antes había firmado el gobernador general Luís Valdés, en este se prohibía la celebración del Carnaval. En Cádiz, sin embargo, la prohibición no llegó a ser tal y los nostálgicos de la fiesta la seguían celebrando a escondidas. La mayoría de esos autores terminaban en “la prevención”, es decir, en el cuartelillo de la policía.

Sin embargo, pese a la prohibición, el propio poder político triunfante permtió y utilizó en algunas ocasiones, manifestaciones del folklor carnavalesco. Así en 1940, dentro del espectáculo denominado "Brisas de Andalucía" , el coro del "Batato" actuaba en el Gran Teatro.

Paradójicamente, el Carnaval de Cádiz resucitó gracias a la explosión del depósito de minas de San Severiano, ocurrida en 1947 que vistió a Cádiz de luto y llevó la tristeza a la ciudad de la alegría. En ese año un grupo de gaditanos iniciaron gestiones ante las autoridades gubernativas para lograr la recuperación de la popular fiesta y lograron que en Agosto de 1948, con motivo de la Velada de los Ángeles, el gobernador Rodríguez de Varcárcel escuchara la actuación de algunos coros como "Piñata Gaditana", grupo aglutinado por José Macías Retes y "Los Chisperos" , no encontró motivos para no permitir de nuevo la celebración de las fiestas. Y tanto levantaron los caídos ánimos de Cádiz los coristas con sus viejos tangos del coro "Los Claveles" , y tanto gustó el género al gobernador, que éste se las ingenió para recoger el sentir popular, apoyar la iniciativa municipal y conseguir que el gobierno de Madrid permitiera una resurrección del Carnaval según la ideología dominante. Así fue cómo se permitió que aquellos coros de veteranos volvieran a cantar viejos tangos. Entre los coristas figuraba Joaquín Fernández Garaboa, el Quini.

Surgen así, en la década de los 50, las que se denominaron Fiestas Típicas Gaditanas, un Carnaval descafeinado, aunque se siguieron celebrando en febrero hasta 1967, año en el que, como último golpe de gracia, pasaron a celebrarse en Mayo con la excusa del mal tiempo de febrero. Estas fiestas mantuvieron vivo el espíritu de las agrupaciones y se continuó su concurso, pero rompieron su esencia libertaria, el ritmo estacional que caracterizara al Carnaval y su relación con lo religioso. La libertad de expresión en las letrillas también sufrió un duro revés, pero ello agudizó el sentido del gaditano que pudo sortear, no sin gran esfuerzo, el lápiz de los censores. Fruto de esta época de represión de las libertades populares son los dobles repertorios, uno con toda la carga crítica y satírica, que se cantaba en lugares escondidos, y otro, pasado por los censores, que era el oficial.

A los coros se les consentía salir, pero poco menos que en la estética de coros y danzas. Por supuesto que sin máscaras en la calle y sin disfraces en el pueblo, sólo en las agrupaciones. En el dirigismo cultural de la época, fueron unas fiestas más del Ayuntamiento que del pueblo, que las insertó en una estética entre juegos florales y fiesta de la vendimia, con reina de las fiestas, que era siempre la hija de un ministro, y cabalgatas como las que don José León de Carranza, el gran impulsor, junto con el concejal Vicente del Moral, había visto en Niza.

Paco Alba, fue el gran exponente de este período superando en calidad al Carnaval anterior a la guerra. En Cádiz la comparsa, como hoy la entendemos, nace con Paco Alba en 1960. Hasta entonces sólo existían coros y chirigotas (cuartetos y romanceros aparte). Paco Alba dotó a sus chirigotas de una calidad musical muy superior a las demás. Las dotó de guitarras, ya que hasta entonces solo se utilizaban la caja, el bombo y los pitos de caña, y sobre todo sus composiciones literarias eran de una gran exquisitez buscando más el sentimiento que la risa del chiste fácil u ordinario y grosero en ocasiones. Viendo la gran diferencia que existía entre las agrupaciones de Paco Alba y que otros grupos empezaron a imitarle, los organizadores del concurso decidieron crear una nueva modalidad a la que llamaron comparsa.

Se produjo la universalización del Carnaval, con agrupaciones que gustaron a toda España e Hispanoamérica, sobre todo se recuerda a "Los Beatles de Cádiz" (Los Escarabajos Trillizos, era su auténtico nombre) de Enrique Villegas, que ganó el 2º premio de comparsas en 1965 tras "Los Hombres del Mar" de Paco Alba.

En 1967 se produjo el traslado de las fiestas al mes de mayo, organizando una auténtica feria, con casetas incluidas.

Desde 1973, los cuartetos participan en el concurso oficial de agrupaciones.

El 6 de junio de 1976, se celebraron las últimas Fiestas Típicas Gaditanas, para el año siguiente se volvió a febrero y a la denominación de Carnavales. El 13 de noviembre de 1976, en sesión del pleno municipal al que asistieron, junto con las fuerzas políticas, autores comparsistas y aficionados, se aprobó por mayoría la vuelta del Carnaval.

El 15 de febrero de 1977, es la primera fecha del Carnaval democrático o en libertad. De este año destaca el coro "Los Dedócratas" , fundamental en la transición de las fiestas típicas gaditanas a Carnaval y en la recuperación del coro. Entre sus integrantes reunían de nuevo a lo más variopinto de la juventud gaditana, bajo la dirección de un profesor de música, el maestro Escobar.

Como no podía ser de otro modo, con la idiosincrasia de los gaditanos, el 5 de febrero de 1978 a las cinco y cuarto de la tarde comenzó el entierro de las Fiestas Típicas Gaditanas. Acto auspiciado por el coro La Guillotina, sucesor de Los Dedócratas. Encabezaba el desfile fúnebre, que revistió la mayor seriedad por parte de sus participantes, una pancarta con la inscripción: Entierro de las Fiestas Típicas R.I.P. ¡Ya era hora! , portada por dos miembros del coro vestidos de ciudadanos de la Revolución Francesa. Seguían dos tambores que, durante toda la marcha estuvieron sonando con redoble a la funerala. También dos miembros del coro que portaban una especie de incensario, uno, y otro un mortero de cocina a modo de hisopo. Después, cuatro verdugos portaban el féretro, sobre el que se colocó el martillito clásico de las antiguas fiestas, sobre la inscripción R.I.P. la caja llevaba adosada a ambos lados seis coronas fúnebres, con las inscripciones: Un concejal in memoriam, Vicente no te olvida, Pepiño con amor, El látigo Macareno, De tus amigas las casetas y El Quini no sabe si olvidarte. Cuatro soldados de la revolución, con las bayonetas a la funerala acompañaban a la caja. Seguían el duelo mujeres de riguroso luto, que estuvieron llorando todo el trayecto, portando algunas de ellas velas. Inmediatamente después marchaba un prelado, el director del coro patrocinador del acto y tres representantes de las autoridades. Los músicos de la agrupación formaban tras ellos, interpretando con sus pitos marchas fúnebres y sones de Carnaval. Eran seguidos por el resto del coro y por un grupo bastantes numeroso de máscaras. Cuatro soldados cerraban el desfile.

Con el retorno del Carnaval a febrero, vuelve la tradicional esencia de la fiesta, el espíritu transgresor toma un nuevo rumbo con nuevas formas de expresar las inquietudes del gaditano, las chirigotas ilegales también denominadas familiares o callejeras, fuera de toda atadura relacionada con el reglamento del concurso oficial de agrupaciones del ayuntamiento, dan una bocanada de aire fresco al Carnaval (curiosamente estas agrupaciones son las más parecidas en su estilo a las de los siglos XVIII y XIX), posteriormente muchas de las llamadas oficiales, buscan también la escapada a las normas del concurso.
En 1981, llega la televisión al concurso retransmitiendo parte de la final y en 1982, se unifican la categoría provincial y local.

El poder económico, militar, gubernamental y posteriormente el religioso con agrupaciones como las chirigotas “Los Cegatos con Botas (1983)” o “Los Tontos de Capirote (1986)”, son criticados sin piedad en las coplas. Este último tema fue el más tardío en ser objeto de sátiras en las letras, probablemente porque es posible que sea la Semana Santa, el único acontecimiento que levanta tantas pasiones como el Carnaval en Cádiz.

En 1984, la Fundación Gaditana del Carnaval (FGC), Organismo Autónomo del Ayuntamiento de Cádiz, recibió por acuerdo del mismo, la competencia de organizar, dirigir, programar, encauzar, administrar y ejecutar los Carnavales de la ciudad. En el mismo año, se presentan al concurso 111 agrupaciones superándose por primera vez la centena de grupos participantes, de la que nunca se ha bajado hasta ahora.

En 1989 se retransmite por primera vez la final completa, al año siguiente con la llegada de Canal Sur, se hace íntegramente en directo y también se emiten resúmenes de las semifinales.

En 2002, tras diversas negociaciones con colectivos de autores Carnavalescos, la Fundación Gaditana del Carnaval fue sustituida por el Patronato del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas y Fiestas del Carnaval de Cádiz. Los órganos del Patronato del Carnaval, como se acostumbra a abreviar su nombre, son el Consejo Rector, y sus dos juntas ejecutivas: una del COAC y otra de las Fiestas.

En 2007 se emite por primera vez el concurso completo para la provincia de Cádiz. Las preliminares a cargo de Onda Cádiz y las semifinales y la final por parte de Canal Sur. En 2008 se introduce una nueva fase en el COAC, los cuartos de final (o primera semifinal). También se decide acortar la final del concurso a tres agrupaciones por modalidad.

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