jueves, 20 de marzo de 2008

Historia de Cádiz (II) - De Gadir a Gades

La Conquista Romana de la Península Ibérica comienza en el año 218 a.c. y finaliza en el 206 a.c. con la rendición de Cádiz y la definitiva expulsión de los cartagineses de la Península.

La causa de que los romanos necesitaran conquistar la península, aparte de las económicas y estratégicas, fue el ataque a Sagunto por parte de los cartagineses, ya que habían firmado un acuerdo en el que los cartagineses no podían extender su influencia por encima del valle del Ebro; y aunque este no fue el caso, Roma atacó.

Tras muchas luchas sólo Cádiz se mantuvo en pie, hasta que se entregó incondicionalmente al Imperio Romano en el año 206 a.C. firmando un acuerdo con Roma y convirtiéndose en ciudad aliada. Gades, como fue nombrada por los romanos, fue tratada por el Imperio de una forma muy especial, debido a su rendición pacífica. Se la conocerá con el nombre de Augusta Urbs Julia Gaditana y adquirirá el estatuto de civitas foederata (ciudad federada de Roma). Este privilegio le permitía mantener su autonomía política y económica, además de estar exenta de pagar impuestos. Posteriormente, tras el apoyo de Gades a las tropas de Cesar frente a Pompeya en la Guerra Civil de Roma se le concede a sus habitantes la ciudadanía romana y eleva la ciudad a la categoría de municipio.

Con Roma se inicia en Gades una fase larga de prosperidad, favorecida entre otros por Julio César, a través de la familia de los Balbo, gaditanos de nacimiento, que convierten a nuestra ciudad en una de las más importantes del Imperio.

La supremacía de la ciudad y su importancia bajo dominio del Imperio queda constatada con la construcción de dos vías comerciales:
  • La Vía Augusta, que unía a Gades con Roma, pasando por otras ciudades importantes del Imperio.

  • La Vía de la Plata, que unía a Gades con Asturias y el Norte de la Península.

En Gades se realizaba ya desde la época fenicia, uno de los primeros productos alimenticios manufacturados industrialmente que se comercializaron en la historia : el Garum (de Garo, actual caballa). Tenía el fin de realzar e incrementar el sabor de las comidas. En Roma fue un elemento indispensable en las cocinas de prestigio. Era una salsa que se mezclaba con vino, vinagre, aceite o agua y servía para aliñar otros alimentos. En un recipiente se ponían las vísceras de morenas, caballas, atún, sepia, calamar, ostras, almejas, gambas, congrios, etc y se le añadía mucha sal. A continuación se ponían pescados pequeños: anchoas, sardinas, etc. Todo bien salado se dejaba secar al sol moviéndolo con frecuencia. Una vez seco, por el calor del sol en la masa, se desprendía un líquido que era el garum. El más exquisito fue el elaborado en Baelo Claudia, por estar hecho con restos de atunes.


Otra aportación de Gades fueron las célebres "Puellae gaditanae". No se sabe con certeza si se trataban de bailarinas, cantantes o instrumentistas. Se cuenta que eran muchachas que danzaban y que llamaban la atención por sus traviesos y juguetones pies y por sus crusmata baetica (castañuelas de metal). En sus bailes iban descendiendo hacia el suelo hasta tocarlo, lo que era muy aplaudido por la plebe. Destacaba las cualidades sensuales de estas bailarinas y que cantaban, murmurando, canciones de amor. En Roma, las bailarinas gaditanas eran tan famosas como las sirias e igualmente deseadas y excitantes en el baile y en el canto. Su presencia era obligada en muchos festines y llegaron a ser muy apreciadas en la aristocracia y alta burguesía romana, que las contrataban como punto álgido de sus fiestas privadas o para espectáculos públicos.

Pero, al igual que en todo el Imperio, la decadencia económica y la inestabilidad política se empieza a dejar notar en la ciudad a partir de la segunda mitad del siglo III y durante el siglo IV, hasta que el Imperio entero caerá bajo la dominación de los pueblo bárbaros.

De este tiempo se conserva en la ciudad el teatro romano, que se haya situado en el barrio de El Pópulo, estando enterrado en parte por construcciones medievales y modernas, lo que hace imposible su completa excavación. Es el más grande de su clase de la península ibérica y fue construido a finales del siglo I a.C. por por encargo de Lucio Balbo "el Menor" .

Amenicemos la historia con este bello pasodoble de la chirigota "Las Ruinas Romanas" (1998) de Juan Carlos Aragón :

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